Visitar el tercer mundo, para alguien que no pertenece a él, es algo exótico.
Más si el visitante proviene de un país donde todo marcha sobre ruedas, el orden y la limpieza dan el norte y las cosas finas, y de caché, son comunes.
Tal vez por eso, Kylie Minogue, luego de su numerito del domingo con la prensa y sus fans en el lujoso Hotel Caracas Palace, en Altamira, pidió el lunes salir de shopping.
La llevaron al Centro San Ignacio y si bien le pareció que está bonitico, no compró. Buhoneros pidió. De hecho, asesorada por alguien, como pudo machucó "Cementerio" para que la llevaran al mercado.
No se pudo, porque el antojito se le ocurrió a las 3 pm. Así que le sugirieron llevarla al mercado de los Buhoneros en Sabana Grande, donde ataviada con jeans y lentes oscuros hizo sus compras.
Estando allá, se dio cuenta de que en pleno bulevar los artesanos disponían su mercancía en el suelo. "Eso es lo que quiero comprar: cosas hechas por la gente, vendidas desde el piso, no en grandes tiendas". Y compró sin que casi nadie se percatara de quién se trataba.
Sólo los guardaespaldas hicieron suponer que debía ser "alguien importante". Si hubiese sido Olga Tañón, por ejemplo, otro gallo habría cantado.
Carmela Longo / Ultimas Noticias
Más si el visitante proviene de un país donde todo marcha sobre ruedas, el orden y la limpieza dan el norte y las cosas finas, y de caché, son comunes.
Tal vez por eso, Kylie Minogue, luego de su numerito del domingo con la prensa y sus fans en el lujoso Hotel Caracas Palace, en Altamira, pidió el lunes salir de shopping.
La llevaron al Centro San Ignacio y si bien le pareció que está bonitico, no compró. Buhoneros pidió. De hecho, asesorada por alguien, como pudo machucó "Cementerio" para que la llevaran al mercado.
No se pudo, porque el antojito se le ocurrió a las 3 pm. Así que le sugirieron llevarla al mercado de los Buhoneros en Sabana Grande, donde ataviada con jeans y lentes oscuros hizo sus compras.
Estando allá, se dio cuenta de que en pleno bulevar los artesanos disponían su mercancía en el suelo. "Eso es lo que quiero comprar: cosas hechas por la gente, vendidas desde el piso, no en grandes tiendas". Y compró sin que casi nadie se percatara de quién se trataba.
Sólo los guardaespaldas hicieron suponer que debía ser "alguien importante". Si hubiese sido Olga Tañón, por ejemplo, otro gallo habría cantado.
Carmela Longo / Ultimas Noticias











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